El origen de las estrías

A consecuencia de estiramientos imprevistos, aparecen en la piel las estrías, pequeñas cicatrices o surcos que pueden ser horizontales o bien verticales. Al principio, son muy finas y de color violáceo, para trasformarse posteriormente en blancas y algo más gruesas. Los puntos estratégicos donde se desarrollan son: abdomen, pecho, brazos, caderas, muslos y trasero. El aumento de peso más o menos rápido que se produce durante el embarazo es la principal causa de su  aparición.

En definitiva, los cambios de volumen corporal alternativos y en poco tiempo provocan una ruptura en la piel que, a simple vista, no se nota ya que primero se hace internamente.  Ciertos elementos microscópicos, que dan flexibilidad a la piel y tienen forma de tiras o bandas de goma, se rompen porque no aguantan tanto tira y afloja. Después de un tiempo, la destrucción de estas bandas de goma sale a la superficie de la piel y es cuando notamos una especie de cicatrices paralelas, las famosas estrías. Los cuidados durante y después del embarazo son imprescindibles para evitar que aparezcan.

La solución ideal al problema de las estrías debería ser siempre “mejor prevenir que curar”. Su prevención es fundamental y su eliminación es bastante más difícil. Conseguir una buena hidratación de la piel es el primer objetivo. Y es que, si la barrera cutánea pierde agua, afectará en superficie y en profundidad a la deshidratación. Un producto hidratante reestructurará la epidermis (capa más superficial de la piel) y el film hidrolipídico superficial (aporte de nutrición e hidratación) la mejorará.

Escrito por | 6 de diciembre de 2011 con 0 comentarios.
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