El parto con relajación

La famosa sentencia bíblica, aquella de “parirás con dolor” que asocia el acto de dar a luz con el sufrimiento, parece haber hecho carne en nuestra cultura.  Son muchas las mujeres que al preguntárseles por el parto relatan experiencias dolorosas o prefieren no hablar del tema en un intento de olvidar el mal momento pasado.  Sólo unas pocas lo recuerdan con placer, con alegría.

Vivir el parto
La obstetricia clásica silencia las sensaciones o sentimientos con drogas para la ansiedad, y anestesias para el miedo o para el dolor. Si para el equipo médico que asiste el parto se trata de procesos habituales, para la pareja que los está viviendo son, en cambio, excepcionales.

Es el equipo médico quién debería dar a la pareja la posibilidad de vivirlos con intensidad y comprensión, facilitándole recursos para enfrentar los miedos, superar las esperas y aumentar la capacidad de goce.

Relajarse es uno de los recursos más importantes para atravesar ese momento intenso de la mejor manera posible.  Pero ¿cómo relajarse?.  Se sabe que, en general, un parto no ofrece un clima propicio para lograrlo.

Relajarse en buenas condiciones, esto es, cuando el cuerpo está descansado, cuando se cuenta con la ayuda de música, buenos olores, almohadones, un buen ambiente, es relativamente fácil y posible.  Aunque también es cierto que no todo el mundo sabe relajar simultáneamente el cuerpo y la mente.

Escrito por | 23 de mayo de 2011 con 0 comentarios.
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