El primer cambio de pañales

La primera deposición del recién nacido es negra, brillante, pastosa y pegajosa. Se llama meconio, como podría llamarse de cualquier otra manera. Los padres se apresuran a aprender esta difícil palabra, convencidos de que es necesario hablar con propiedad para parecer padres curtidos. Pero, para su gran decepción, la criatura nunca vuelve a hacer meconio. Que nadie se desespere; el saber no ocupa lugar, y la palabra bien podría salir en algún crucigrama.

Durante los días siguientes, el angelito hace unas cacas más líquidas, menos pegajosas, de color grisaceoverdoso que, como no son ni chicha ni limonada, se llaman de transición. Es sólo una forma de decir que quiere hacer cacas normales, pero aún no le salen.

Por fin llega el tan esperado momento: las cacas normales del bebé. Cuando toma pecho, son de color amarillo dorado (aunque también se fabrican versiones amarronadas o incluso verdosas); de consistencia líquida y grumosa (con granitos de moco, como una sopa de arroz muy pasado, o con estrías de mucosidad); de carácter ruidoso y explosivo, y de olor agradable (no es una exageración paterna, cualquiera puede distinguir la caca de un chico de pecho con los ojos cerrados).

Escrito por | 19 de marzo de 2012 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta