El primer cumpleaños de nuestro hijo

Un año. Quien diría que el tiempo pasaría tan rápido. ¿Soy yo la única que siente que este primer año se escurrió entre los dedos? Miro para atrás y recuerdo aquéllos primeros días, cuando todo era un interrogante, una duda.

Estos 365 días han sido los más ajetreados de mi vida y también los más sorprendentes. Recuerdo cuando aún embarazada compraba la silla de paseo o el esterilizador de biberones… entonces pensaba que los utilizaría por toda la eternidad y hoy al coche apenas le queda un año o menos de vida y el esterilizador hace tiempo que está guardado en un rincón de la cocina.

El primer año del bebé es mágico, único en la vida. Creo que se trata de un tiempo diferente al normal, uno que transcurre sólo a través de los avances y cambios de nuestro hijo. ¿Te acuerdas cuando esbozó su primera sonrisa? ¿Cuándo fue el turno de su primera papilla? Tal vez cuando se sentó solito o cuando tomó coraje y se paró agarrado de la mesa…

Miramos hacia atrás y sentimos que todo ocurrió muy rápido y apenas si tuvimos tiempo de disfrutarlo entre la falta de sueño, los temores y la rutina diaria. Incluso recordamos con una sonrisa aquéllos días en los que, luego de noches sin dormir, soñábamos con que el tiempo se acelerara para así dejar atrás esa etapa tan complicada.

La nostalgia nos embarga cuando nuestro hijo cumple su primer añito. Las sensaciones se entremezclan y los momentos más difíciles quedan opacados por ese amor creciente que se fortaleció día a día y en cada caricia. Quizá el mayor aprendizaje de este primer año de vida sea el descubrir la entrega total y absoluta que uno como padre realiza por sus hijos, un amor desinteresado que nos hincha el corazón y merece un gran festejo luego de este recorrido único y vital en la vida de una familia.

Escrito por | 22 de febrero de 2011 con 0 comentarios.
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