El recién nacido necesita amor

El cerebro humano tiene una región denominada hipotálamo, que regula aquellas funciones vitales en forma automática, sin necesidad de que intervenga la voluntad. En ella existen dos centros con funciones aparentemente antagónicas (podrían llamarse “centro del trabajo” y “centro del reposo”), pero de cuyo correcto funcionamiento “en equipo” depende la armonía de la persona. Si se estimula el primero se produce aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la presión arterial y de la frecuencia respiratoria; se dilatan las pupilas y los músculos se tensan. Este prepara al individuo para la lucha. La estimulación del “centro del reposo” produce los efectos contrarios.

Ahora bien, al nacer, el centro de trabajo del bebé se estimula con las condiciones fisiológicas del parto; por lo tanto, para recuperar la armonía, deberá ser estimulado el centro de reposo. Esta estimulación se produce al entrar en contacto con su madre. Si no se produce esa reunión, el niño quedará “cargado” con la energía de angustia y requerirá, a lo largo de su vida, mucho más afecto de sus seres queridos, en un intento de compensar el desamparo vivido.

Si permitimos que el niño no sólo conozca lo peligroso del nacer, sino también lo placentero de la protección materna, en su sistema nervioso no quedará ninguna huella del susto pasado. Por suerte, existe un lapso de una hora, aproximadamente, contando desde el momento del nacimiento, para poder actuar e impedir que la angustia se transforme en trauma. Si resulta imposible establecer contacto físico con la madre, el padre puede ocupar su lugar, actuando de manera similar, aunque no idéntica.

Señala Freud al respecto: “… su existencia intrauterina parece demasiado corta con relación al resto de los animales… ello hace que la influencia del mundo exterior sea más intensa… y se incrementa el único objeto capaz de proteger contra esos peligros y de reemplazar la vida intrauterina. Este factor biológico crea las primeras situaciones de peligro y la necesidad de ser amado, que ya nunca abandonará al hombre”. Si las madres se enteraran de lo importantes que son…

Escrito por | 26 de febrero de 2010 con 2 comentarios.
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Comentarios

  1. Papá y el recién nacido - Crece Bebe - 1 de marzo de 2010 | 21:52

    […] que el recién nacido llega a casa, el tiempo de la mujer queda limitado a atenderlo. La tarea es dura, pero después de […]

  2. El bebé se reconoce - Crece Bebe - 18 de marzo de 2010 | 8:01

    […] los primeros meses de vida, el pequeño no distingue entre el cuerpo de su madre y el suyo propio. Si pudiéramos preguntarle, […]

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