El síndrome de muerte súbita del lactante

Es difícil pensar que pueda haber un papá o una mamá que alguna noche no se haya acercado a la cuna de su hijo para verificar si todo está bien o, mejor dicho, para cerciorarse de que sigue respirando. Para disminuir este temor, la clave es informarse y saber que existen algunas medidas preventivas que ayudan a reducir el riesgo de la aparición de la muerte súbita.

Este síndrome, también llamado de “muerte blanca” o “muerte en cuna”, es el deceso inesperado de un niño menor de doce meses, sin que se encuentren las causas de su fallecimiento.

Se la considera una de las causas de mortalidad infantil más importantes en el período posnatal.  Se estima que uno de cada mil nacidos vivos puede presentar este problema. Muchos de los factores de riesgo de mortalidad infantil de cualquier origen se vinculan con un aumento del riesgo de aparición de síndrome de muerte súbita del lactante, por lo tanto, hay que extremar las medidas para evitar: embarazos en la adolescencia, inadecuado control prenatal (un mínimo de cinco controles antes de que nazca el bebé), bajo peso por causas evitables (tabaquismo, por ejemplo), prematurez, adicciones maternas y bajo nivel socioeconómico.

Se desconoce con exactitud la causa que origina la “muerte en cuna“, pero se ha logrado reducir su incidencia entre un 30 a un 80 por ciento a través de la difusión de una serie de medidas preventivas.

Posición para dormir. Los bebés en buen estado de salud deben dormir boca arriba o de costado para reducir el riesgo del SMSL (Síndrome de muerte súbita del lactante). Se han propuesto varias teorías para explicar por qué dormir boca arriba o de costado disminuye el SMSL: se evita el ahogamiento accidental, la obstrucción de la nasofaringe, la inspiración del anhídrido carbónico exhalado por el propio niño, etcétera.

Pero la justificación más importante es la que señala que los niños que duermen boca abajo tienen sueños más profundos, se mueven menos y reaccionan más tardíamente a las diferentes circunstancias que se les presentan, como el exceso de calor o la apnea. Están tan profúndamente dormidos que se “olvidan de respirar”.

Escrito por | 27 de febrero de 2011 con 0 comentarios.
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