El vocabulario del niño

Es difícil guardar la compostura, especialmente cuando el niño suelta sus palabrotas en público o empieza a insultar también a otros adultos. Pero es imprescindible. Los padres deben tratar de modelar la agresividad del pequeño, sin reprimirla ni fomentarla. Si sus palabras no causan el efecto esperado, es muy posible que pierda el interés por ellas.

Ahora bien, si la cosa va a mayores, y el niño dice palabrotas a todas horas, puede ser una advertencia de que algo no marcha bien y será necesario indagar las causas. A lo mejor se siente frustrado porque se le exige demasiado o se cree falto de cariño y atención.

En estos difíciles momentos, tal vez ayude a los padres el pensar que los insultos y palabrotas son algo normal y que forman parte de una etapa del desarrollo. Para afirmarse en su propia individualidad y llegar a ser personas seguras de sí mismas, los pequeños también deben practicar la protesta.

Escrito por | 4 de diciembre de 2010 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta