Falta de oxígeno antes de nacer

Normalmente, en todo embarazo, comienza a haber una deficiencia de oxígeno que no es nada más que la declinación normal de la función placentaria, al final del embarazo; pero el hecho de que sea un hecho natural no implica que no tenga sus repercusiones sobre el bebé, dentro del útero.

En los últimos momentos de la vida prenatal, el bebé está capacitado para percibir estados emocionalmente desagradables, tales como la sensación de falta de oxígeno, la cual, a su vez, ocasiona la aparición de un estado de angustia, acompañante inseparable de los estados de alarma, y esto es posible porque su sistema nervioso, en cuanto a percepción de las emociones se refiere, ya se encuentra maduro.

Si bien todo lleva a suponer que el bebé nace porque dentro del útero comienza a pasarla mal, esto no es perjudicial sino que es imprescindible. Si no existiera un mecanismo de alarma ante la disminución de oxígeno, sea ésta lenta (insuficiencia o envejecimiento placentario) o brusca, la vida del niño se encontraría seriamente amenazada.

La naturaleza lo ha dotado de un mecanismo óptimo de respuesta, que sólo es puesto en marcha cuando la provisión de oxígeno se ve comprometida. Este estrés es necesario y fisiológico. Todos pasamos por él. Puede variar la intensidad del mismo según la forma de parto, pero siempre pone en marcha mecanismos de adaptación, no sólo los fisiológicos, sino los psíquicos. Sería el estimulo natural para producir la maduración del aparato psíquico.

Escrito por | 26 de febrero de 2011 con 0 comentarios.
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