Horario a medida del bebé

El nuevo horario que se establezca dependerá de la situación familiar. Para algunos será preferible limitar las horas de siesta y acostar al bebé más temprano. O tal vez sea mejor que duerma más por la tarde, y mantenerlo despierto hasta las 10 o las 11. Una cosa está clara: cuantas más horas duerma el bebé durante el día, menos dormirá por la noche. Y al revés.

La reorganización del sueño no puede hacerse de un día para otro, sino que necesita un proceso de adaptación de al menos una o dos semanas. Si el bebé está acostumbrado a dormirse a las 9 de la noche, no podrá, de pronto, resistir despierto hasta las 11. Una vez determinado el nuevo horario, habrá que posponer, poco a poco, la hora de dormir hasta llegar a lo deseado. Y después mantener el nuevo horario sin cambios. Las alteraciones constantes sólo consiguen perturbar al bebé y le impiden encontrar un ritmo de sueño estable.

Ellos agradecen una rutina diaria, sobre todo en tomo a ese momento tan importante: la hora de dormir. Esto les proporciona una sensación de seguridad y tranquilidad que los ayuda a conciliar el sueño cada noche. El bebé debe dormir, bañarse, comer y pasear a las mismas horas todos los días. Si el horario se cumple, será difícil que oponga resistencia a ser bañado o alimentado porque eso es precisamente lo que espera.

El entorno también debe sufrir los menores cambios posibles. A la hora de acostar al bebé, hay que cuidar hasta el último detalle, para evitar que pueda sentirse incómodo durante el sueño. En primer lugar, la elección de la postura. Durante los primeros seis meses, él solito ni siquiera puede decidir cómo va a dormir. Tal como lo coloquemos, tendrá que permanecer varias horas. En principio, lo ideal es que adopte distintas posturas durante el día, porque su esqueleto es todavía demasiado blando y moldeable.

De día puede dormir boca abajo, siempre que giremos su cabecita hacia un lado, de forma que pueda respirar sin problemas. Sin embargo, de noche es preferible acostarlo de lado, colocándolo alternativamente sobre el costado derecho e izquierdo. Para evitar que se caiga hacia atrás, podemos ponerle una toalla enrollada detrás de la espalda. A los seis meses, él sabrá encontrar perfectamente la mejor postura para dormir.

Escrito por | 26 de septiembre de 2010 con 0 comentarios.
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