Hormonas para recuperarse después del parto

En torno al alumbramiento, palabra que se utiliza más como sinónimo de parto y que en realidad se refiere a la expulsión de la placenta, se producen otros dos asombrosos procesos. Uno. en relación con la comilón de la sangre. Durante el embarazo, el fluido sanguíneo se hace más acuoso para prevenir riesgos peligrosos como podría ser una trombosis. Pero a medida que se acoca la fecha del nacimiento, su capacidad de coagulación va mejorando. Es una sabia medida para evitar que el desprendimiento de la placenta (que deja una herida abierta en la pared del útero) produzca una hemorragia.

El otro fenómeno tiene que ver con el útero. Cuando el niño abandona la matriz, ésta, que tiene unos músculos tan flexibles como una espiral, se encoge automáticamente hasta tener un tamaño aproximado de un coco. Así, los tejidos heridos se cierran, dejan de sangrar y cicatrizan prácticamente solos.

Según los científicos, una vez que el pequeño ha salido del útero, las hormonas que el organismo había producido para ayudar al desarrollo del feto son una especie de inyección de energía para la madre. Y por muy abatida que se haya sentido en la sala de partos, está perfectamente preparada física y psíquicamente para atender al bebé como él necesita.

Escrito por | 30 de octubre de 2011 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta