Importancia del llanto de los niños

Muchos padres se impacientan cuando sus hijos se ahogan en lágrimas. Pero el llanto, además de un atributo que nos distingue como personas, constituye una válvula de escape.

Ya eres grande para “andar llorando”, es una de las frases recriminatorias más comunes y desafortunadas que se les dice a los niños cuando se desbordan en lágrimas. Ya sea porque su hermano les ha pegado, porque han perdido aquellas revistas de historietas, tan bonitas o porque todavía les cuesta mucho escribir bien la “j”… La cuestión es que a esta edad lloran mucho y con razón. Por lo tanto, antes de irritarse o inquietarse, los padres tienen que hacer un esfuerzo por comprender esta difícil etapa que están viviendo.

Los adultos, especialmente los varones, aprendemos a reprimir el llanto. Lo que no está nada claro es si ello es una conquista que se logra con la edad o más bien una lamentable pérdida que conlleva en nuestra cultura el hecho de hacerse grandes. Para algunos investigadores, las lágrimas son muy saludables: mejoran el humor, defienden de infecciones, alivian el dolor… y por supuesto, tranquilizan y calman las penas.

A quienes se les concede todo el derecho a llorar es, desde luego, a los niños pequeños. Se encuentra muy natural que se desahoguen así, sobre todo a los bebés. El problema viene cuando el nene o la nena cumplen los seis años y se los considera ya “una mujercita ” o “un hombrecito”. Estos últimos aún la pasan peor, porque si lloran corren el riesgo de que los llamen “nena”, dados los prejuicios que muchos adultos no hemos desterrado todavía.

Las lágrimas contienen palabras mudas que los padres tenemos que aprender a descifrar. Y sin embargo, esto es legítimo tanto para ellas como para ellos. La fase comprendida entre los seis y los ocho años no es nada fácil. El asunto de la escuela se pone serio, con sus exigencias, y las relaciones entre iguales ya no tienen marcha atrás. Papá y mamá ya no están ahí para librarlos de todos los apuros, y las rivalidades entre compañeros, el no salirse siempre con la suya, el saber perder, son duros aprendizajes que, junto con sus alegrías, a veces cuestan lágrimas.

Si llora con una frecuencia exagerada, hay que preocuparse. Puede estar deprimido o puede ser que no estemos favoreciendo su crecimiento emocional y no encuentre otro modo más maduro de llamar nuestra atención. Quizás seamos tan exigentes con él que intenta aplacarnos a base de darnos lástima. Debemos afinar la antena y la sensibilidad e, incluso, acudir a un psicólogo.

Escrito por | 25 de mayo de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. ¿Qué significa el llanto del bebé? - Crece Bebe - 4 de junio de 2010 | 19:00

    […] llanto del bebé es un lenguaje sin palabras que es importante reconocer para responder a sus necesidades. […]

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