Influencias del vocabulario adulto

Los niños adoptan el tono de los mayores y lo imitan. Por eso, la actitud de los padres es fundamental. Algunos adultos intentan evitar las “malas palabras” en casa, pero pierden los nervios con facilidad en situaciones tensas. Sin embargo, ni siquiera un lenguaje modelo de los padres podrá evitar que el niño emplee ciertas palabras prohibidas en algún momento de su infancia.

Hay padres que consideran que se trata de una provocación y llegan a enrojecer por la impertinencia y desvergüenza de sus hijos. Otros reciben los insultos sin inmutarse y algunos se quedan tan asombrados que no pueden evitar soltar una gran carcajada por el ingenio que demuestra tener el niño.

Además, el efecto que causa un exabrupto depende de quien lo diga. Por ejemplo, si un niño de tres años llama a su padre “cerdo” por haberse ensuciado las manos, todos se ríen. Si el mismo comentario lo hace un muchachito de ocho o nueve años, nadie lo encuentra gracioso.

Son precisamente las reacciones exageradas de los adultos, positivas o negativas, las que estimulan al niño y lo animan a repetir las palabras mágicas. Ellos no pretenden, en absoluto, herir a sus papas, pero les gusta experimentar y comprobar sus reacciones. Y, sobre todo, les encanta llamar la atención.

Escrito por | 2 de diciembre de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Como evitar que los niños digan groserías - Crece Bebe - 26 de enero de 2011 | 0:11

    […] nadie le gustan las malas palabras y muchos menos si las groserías son pronunciadas por un niño. Aún así, quizá para ser […]

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