Jugar en la plaza

Jugar con la arena, sentarse sobre una piedra, correr por el pasto… son experiencias divertidas de gran interés pedagógico. No hace falta ser licenciado en pedagogía para darse cuenta de que la concurrencia diaria a una zona verde es necesaria. Todos los padres lo saben, y empiezan a salir de paseo con su hijo cuando cumple los quince días o incluso antes. Pero a partir del año, es una experiencia vital más importante de lo que pudiéramos pensar.

Ir a la plaza deja de ser un mero paseo, con los beneficios del sol y el aire libre que ello implica, para convertirse en la segunda escuela después de casa. Aquí es donde el pequeño desarrolla pasos esenciales de la evolución psicomotora, madurativa, social y del conocimiento del entorno.

Es el medio ideal para el aprendizaje. ¿Es que en casa no pueden aprender igual? ¿Qué características reúne la plaza para ser tan valiosa? Es un medio con dificultades nuevas a las que el niño se tiene que enfrentar. El suelo no es tan estable como el de su vivienda, el espacio se amplía, tendrá que guardar mejor el equilibrio y descubrirá cosas que no están a su alcance en casa como, por ejemplo, la arena.

Escrito por | 2 de febrero de 2011 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta