La cama infantil

Ya has comprado la cama. Tu hijo está muy animado con la idea de la novedad. Deja que participe en los preparativos, que vea como se monta, como se colocan las sábanas y el edredón. Coloca cerca de su cama una mesita con una lámpara, algún libro u objeto que le guste especialmente. Haz que la habitación cambie de aspecto. Ya no es la habitación de un bebé sino la de un niño. Además, sé atenta a estos puntos.

• Más vigilancia. Si no tienes interfono para vigilar el sueño de tu hijo, quizás convenga que pidas uno prestado hasta que se confirme que se ha ido acostumbrando a su nueva cama. El interfono te permitirá vigilar sus idas y venidas. Además, puede que él se sienta más seguro si te siente más cerca.

• Cuidado con las caídas. Es frecuente que los niños se caigan de la cama mientras duermen. La probabilidad aumenta cuando aún están acostumbrados a su cunita. Conviene que mientras se vaya haciendo a su cama, uno de los laterales esté colocado contra una pared. Al otro lado, puedes añadir una barrera protectora. Si te parece oneroso, coloca una silla pesada a la altura de su cuerpecito durante los primeros tiempos.

• Buenos hábitos desde el principio. Es muy importante que desde la primera noche, el niño adquiera buenos hábitos. Si le has impuesto no salir de su cama, lo debe cumplir.

• Es a partir de los 4 años cuando la imaginación se dispara y el niño tiene miedo de todo. Aunque no haya motivo para ello, el se encargará de inventarlo. Por eso, deja la luz del pasillo encendida, la puerta entreabierta y comunícale que no dude en llamarte si algo no marcha bien. Deja bien claro que has dicho “llamarte”, no levantarse a buscarte por toda la casa. Cuando lo haga, acude enseguida a su lado y felicítale por ser tan obediente.

Escrito por | 31 de julio de 2011 con 0 comentarios.
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