La carencia de hierro en los bebés

Según estudios realizados la carencia de hierro y sus consecuencias, la anemia, afecta desde  un 22 a un 55 por ciento de los niños de nuestro país, entre los seis meses y los dos años de edad. Esta cifras corresponden sólo a anemia (disminución de glóbulos rojos o glóbulos  blancos con bajo contenido de hemoglobina, elemento que se forma a partir del hierro), pero si se toman en cuenta los depósitos agotados, esta cifra subiría entre un 30 a un 40 por ciento más.

La deficiencia de hierro, más aún si ha llegado a constituir una anemia leve o moderada,  impacta directamente en el desarrollo intelectual presente y como consecuencia de esto también en el futuro del niño. Esto está bien documentado en trabajos realizados en nuestro país y en el resto del mundo, en los que se muestra que niños en edad escolar con bajo rendimiento, mejoran al corregírseles la anemia.  En tanto en la primera infancia, los niños con carencia de hierro presentan retrasos madurativos.

También, de acuerdo con dos estudios mundiales, se observan diferencias en el nivel intelectual entre los niños que llegan al sistema de educación formal habiendo sido anémicos y aquellos que nunca presentaron esta deficiencia. Por ese motivo, creo que no cabe duda de que todos los niños deben recibir hierro desde el cuarto mes de vida y hasta cumplir el año de edad, estén o no tomando leche materna.

Escrito por | 23 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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