La eclampsia puede evitarse

Siempre hay un centro de referencia al cual acudir, aunque haya que tomarse el trabajo de viajar algunos kilómetros una vez por mes. Cuando la situación obliga, se impone la internación, sobre todo cuando el lugar de residencia de la paciente está distante del centro médico. La hipertensión tardía, que ocurre luego de las 38 semanas de embarazo (o inclusive durante el trabajo de parto o en el puerperio inmediato), es de evolución benigna. No corre riesgo la madre ni corre riesgo el bebé. No obstante, estas mujeres deberán controlar su presión arterial con frecuencia luego del parto, ya que pertenecen a un grupo que suele desarrollar hipertensión arterial en etapas posteriores de la vida.

La hipertensión crónica debe ser reconocida durante el embarazo. Si una futura mamá tiene antecedentes personales o familiares de hipertensión arterial, debe comunicarlo (e insistir en ello) durante la primera consulta al obstetra. Esto obliga a un detallado estudio clínico/cardiológico y a exámenes especiales de laboratorio (además de los que se piden de rutina a toda embarazada).

En ocasiones, el embarazo exterioriza una hipertensión que había permanecido oculta, subdiagnosticada. A partir de ese momento, la presión arterial puede permanecer elevada por el resto de la vida o no. Cuando a una hipertensión arterial preexistente se impone una preeclampsia, estamos en presencia de un cuadro complicado. Lo que obliga a un seguimiento riguroso de todo el embarazo y aumenta la frecuencia de consultas y estudios complementarios.

Escrito por | 7 de enero de 2011 con 0 comentarios.
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