La educación inicial

El niño se relaciona dialécticamente con el mundo. Esto significa que cualquier modificación que se produzca en su ambiente va a generar transformaciones en él. En especial, los niños preescolares son esencialmente sensibles a los cambios que se generan en su medio. Los niños necesitan la estabilidad de su campo existencial para mantener el equilibrio de su organización psicológica. Por consiguiente si se altera la estabilidad se afecta su equilibrio emocional y en consecuencia parecerán nuevas conductas que estarán denunciando el miedo y la inseguridad que esta situación le provoca. El ingreso al jardín de infantes sin duda implica un cambio sustancial en la vida del niño y requerirá un periodo de adaptación para que se sienta a gusto.

La educación inicial constituye una etapa educativa particular. Se debe tener presente que todo proceso de cambio despierta ansiedades e inseguridad. El ingreso de los hijos al jardín suele generar cierto grado de ansiedad y angustia en el núcleo familiar, ya que representa en muchos casos la primera salida del niño al mundo, la primera experiencia de separación que tiene del hogar. Es frecuente que surjan sentimientos ambivalentes con relación a este suceso, ya que es un momento deseado y temido a la vez, tanto para padres como para niños.

Seguramente muchos padres ya experimentaron estos miedos e incertidumbres al momento de elegir el lugar más adecuado para el crecimiento y desarrollo de sus hijos. Debido a las características que adquiere este momento singular, es imprescindible un periodo de adaptación del niño a esta nueva realidad. En este proceso es esencial la intervención no sólo de los profesionales a cargo de su cuidado, sino de la familia.

Resulta fundamental el apoyo y sostén que los distintos actores puedan brindarle al niño en el tránsito por esta etapa. Pero principalmente es de capital importancia la actitud que tomen los padres frente a este proceso de cambio, ya que por lo general les transmiten a sus hijos sus propios temores incidiendo en las distintas vivencias de los niños.

Es decir, si los progenitores se muestran temerosos a la hora de dejar a su niño en el jardín seguramente él notará que algo no anda bien y ese espacio se convertirá en una amenaza para él. Si en cambio los padres transmiten alegría, entusiasmo, confianza, seguramente el niño tendrá más posibilidades de adaptarse saludablemente a este nuevo ambiente. No hay que olvidar que cada caso es particular, y por lo tanto la edad de ingreso al jardín y las características que adquiera este proceso varían, dependiendo de múltiples factores.

Escrito por | 8 de septiembre de 2010 con 0 comentarios.
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