La etapa del gateo

Nicolás se mueve de un lado a otro en cuatro patas, investiga hasta el rincón más recóndito, atrapa con la pinza de sus dos deditos cada pelusa que encuentra a su paso, va en busca de sus juguetes, corre a los pies de papá…, tal es la experiencia de unos padres que atraviesan la etapa del gateo de su pequeño hijo. Esto puede preocupar a más de uno porque temen que se lastimen, pero con los cuidados naturales esta actividad debe ser promovida ya que es algo saludable para el bebé.

Los niños son curiosos por naturaleza y necesitan explorar el mundo por sí mismos. Su curiosidad es el motor que los hace avanzar y desplazarse. Por eso, resulta primordial que los estimulemos, y la mejor forma de hacerlo es jugando con ellos en el piso y dejando a la vista juguetes y objetos que atraigan su atención. Eso sí, situados a una distancia que los obligue a moverse para alcanzarlos, poderlos mirar, tocar, oír, oler e, incluso (cerciorándonos antes de que no son tóxicos), chupar. Un bebé al que se le da todo en la mano nunca sentirá la necesidad de desplazarse, ya que cuanto quiere lo consigue sin realizar ningún esfuerzo.

Cuando observemos que desea alcanzar su muñeco, pero no consigue llegar hasta él, lo ayudaremos poniendo nuestras manos en las plantas de sus pies para que haga fuerza y se desplace con el impulso de las piernas. Una vez que sus brazos y piernas se hayan fortalecido y el pequeño pueda mantenerse sobre ellos, podemos enseñarle la técnica del gateo moviéndole el brazo de un lado y la pierna del otro, y viceversa. Poco a poco y a base de repetir este ejercicio, lo realizará él solo y sabrá desplazarse por sí mismo.

Escrito por | 1 de abril de 2012 con 0 comentarios.
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