La habitación de los padres

La habitación de los padres es un símbolo de intimidad. En él, anida la privacidad de la pareja, el diálogo y la sexualidad. Al invadir los más pequeños el espacio de la pareja, esta no toma real conciencia de las dificultades o desencuentros que está viviendo. Los hijos unen al matrimonio, eso es positivo. El peligro radica cuando son lo único que lo sostiene. Los problemas conyugales hay que enfrentarlos por más dolor que causen. Sólo así pueden resolverse. Postergarlos, negarlos o mostrarse indiferente no soluciona nada, al contrario afirman las conductas hasta empastarlas de tal manera que la relación se torna insostenible.

Los chicos no pueden ser usados de botín de guerra, o de excusas para no enfrentar la mala sexualidad o los enojos cotidianos. Lo maduro es que la pareja los encare y los resuelva por sí misma, sin involucrar a los más chicos.

También los padres demasiado indulgentes promueven que sus chiquitos no puedan quedarse solos en su cuarto a la noche. El vínculo conyugal es equilibrado y satisfactorio, pero tienen muchas inseguridades como padres. Los progenitores al querer dar lo mejor de sí, terminan dando demasiado, y eso tampoco es bueno. Pecan de sobreprotección, indulgencia y falta de límites. Los extremos son perniciosos. El dar excesivamente es un obstáculo para que los chicos adquieran hábitos de independencia, se manejen con seguridad estando solos y puedan defenderse de agresiones externas sin la ayuda de los padres.

Escrito por | 31 de octubre de 2009 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Desafíos para los niños de dos años - Crece Bebe - 30 de agosto de 2010 | 22:22

    […] la cual va a necesitar mucha ayuda. Controlar esfínteres, aceptar los límites y las frustaciones, dormir sin mamá y papá, relacionarse con otros niños… Hacerse mayor es una tarea que se las […]

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