La hora de la leche

Del mismo modo que si le dieras el pecho, alimentar a tu hijo con biberón demanda un tiempo y un espacio adecuados y mucha tranquilidad. En los primeros meses de vida, éste es uno de los momentos más importantes en la crianza del bebé.

Sujetarlo con firmeza, hablarle con suavidad y mirarlo a los ojos mientras él toma su leche, no sólo le permitirán crecer sano y fuerte, recibirá además mucho amor, contención y, por lo tanto, seguridad, tan necesaria para su salud psíquica.

Antes de empezar, verifica que la temperatura de la leche sea la adecuada. Para comprobarlo, puedes volcar algunas gotas en tu antebrazo. Nunca debes probarla en tu boca, ya que podrías transferirle gérmenes peligrosos para él.

Comprueba que el flujo de salida sea el correcto: debe ser gota a gota, ni más rápido ni más despacio. Si la salida es muy lenta, podrás modificar el flujo ajustando o desajustando la rosca que sostiene la tetina. En algunas mamaderas, el problema se resuelve de ese modo. Si no es así, habrá que aumentar el tamaño del orificio con una aguja caliente al rojo. Cuando la leche sale muy rápido, el bebé se puede atragantar; cuando no sale, se cansará de hacer tanta fuerza y abandonará antes de terminar.

Escrito por | 3 de diciembre de 2011 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta