La miel puede ser perjudicial para el bebé

Es absolutamente cierto que los menores de un año no deben ingerir miel. Y esto se debe a dos motivos fundamentales: el primero y más importante es la posibilidad de que el pequeño enferme de botulismo; y la segunda, la alteración a nivel dentario por el exceso de azúcar que contiene.

El botulismo es una enfermedad neuroparalítica que se produce por el contacto o la ingestión de alimentos que contienen la toxina botulímica. Esta toxina, al ser absorbida, llega a los músculos a través de la sangre donde produce una alteración química que lleva a la parálisis. En muchos casos puede llegar a ser muy, pero muy grave. De ahí la importancia de evitar que el pequeño ingiera un alimento que pueda contener estas toxinas.

Hay tres tipos de botulismo: el alimentario, el producido después de una herida y el más recientemente descubierto, que es el del lactante o de los menores de un año. Esta situación se da con mayor frecuencia en los bebés ya que su intestino inmaduro no puede hacer frente a la toxina. Por este motivo, cuando ingieren alimentos contaminados, se enferman con más facilidad.

Si bien son los alimentos los que con mayor frecuencia pueden contener estas toxinas (la miel y el jarabe de maíz), también se han visto casos de botulismo en niños que viven en zonas rurales o en el campo, y no por comer algo sino por la falta de higiene del lugar donde habitan, o  por la llegada de las esporas al aparato digestivo a través del viento en zonas muy secas y ventosas.

Los síntomas que presenta suelen ser muy variados y con distintos niveles de gravedad; en algunos casos, esta enfermedad llega a producir una insuficiencia respiratoria que puede ser letal. Por todo esto hay que evitar darle a los menores de un año miel o jarabe de maíz.

Escrito por | 10 de julio de 2010 con 1 comentario.
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