La natación, un disfrute para los niños

El disfrute es el mismo en los países nórdicos, donde se rompe la capa de nieve para que aflore el agua tibia, creando así pequeñas piscinas naturales,  como en las sofisticadas piscinas estilo Hollywood. En casas de familia o en escuelas de natación es posible encontrar semejante alegría y ganas de aprender.

Por su parte, los especialistas que enseñan Matronatación se esfuerzan por comprender cómo inciden las diferencias culturales en el aprendizaje y se preguntan cuál es el mejor camino para que padres e hijos incorporen los modos más seguros para jugar en el agua y lleguen a dominar el arte de nadar.

La comodidad que sienten los más chiquitos en el medio acuático no reconoce fronteras. Todos sonríen por igual y agitan brazos y piernas dando muestras de alegría cuando sus padres los introducen suavemente en el agua y los sostienen en forma firme y sin tensiones excesivas.

Las diferentes modalidades se muestran más en la elección de juegos, juguetes y canciones preferidas que en los ejercicios de contacto, en los que los abrazos son siempre bien recibidos, al igual que los balanceos rítmicos y los saltos graduados en brazos de los padres.

Las familias que conviven con el mar u otras costas tienen, por un lado, la fuerte preocupación que implica cuidar a los deambuladores y niños de corta edad para que no escapen inadvertidamente atraídos por el agua. Pero, por otro lado, saben por herencia histórica que si dejan que los pequeñitos conozcan poco a poco las bondades y los peligros, podrán disfrutar con seguridad y ser amigos del agua para siempre, aun sin la guía de profesores.

Algo muy diferente ocurre con los no habituados que concurren al encuentro con el medio acuático en forma esporádica y a veces tardía. Es más fácil que ellos adquieran miedos infundados, padezcan experiencias frustrantes o simplemente se sientan tímidos e inseguros para acercarse a tomar un baño.

Hay muchas experiencias gratificantes que los padres pueden dar a sus hijos desde chiquitos además, naturalmente, de concurrir a la escuela de natación para bebés. Para millones de niños el agua que sale de las canillas del baño o la cocina aparece como algo sencillo y no imaginan siquiera de dónde proviene la que toman o con la que se higienizan.

La primera lección, por cierto ecológica, es realmente gratuita, padres mediante. Enseñarles a los niños cuál es el ciclo del agua evaporada que recogen las nubes y vuelven a volcar sobre nosotros en forma de lluvia será importante para que comprendan las diferencias entre el agua pura y la contaminada. Esto va más allá de las apariencias de agua limpia o sucia. Los niños aprenden así a cuidar nuestro planeta, propiciando el buen uso del agua y a cuidar de sí mismo.

Escrito por | 7 de abril de 2011 con 0 comentarios.
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