La panza después del parto

En realidad, todos los cambios que se producen después del parto ayudan a la madre. Pero el más ansiosamente esperado por ella suele ser el de recuperar su vientre plano. Basta ver el gesto que todas las recién estrenadas madres repiten una y otra vez en las primeras horas después del alumbramiento: con una mano acarician al bebé y con la otra recorren el abdomen en toda su extensión. La piel y el tejido conjuntivo tuvieron que ceder tanto durante el embarazo que tardan en volver a adaptarse a las nuevas circunstancias. Esto es lógico, pero cuesta acostumbrarse.

Actualmente, en las maternidades suelen permitir que las madres se levanten antes de dejar la sala de partos para ver su estado físico y también porque, al estar de pie, la herida producida en la pared de la matriz deja de sangrar antes. Este primer paseo queda grabado en sus memorias. Ya acabó todo. Mientras los padres, entusiasmados, no dejan de mirar al recién nacido, la mamá también es atentamente observada.

El personal que la ha ayudado en el parto vigila que su organismo funcione con total normalidad. Se trata de comprobar si sangra más de la cuenta, si la hemorragia disminuye con normalidad y si la placenta se ha desprendido limpiamente, sin dejar restos dentro del útero.

Escrito por | 31 de octubre de 2011 con 0 comentarios.
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