La respiración durante el embarazo

A partir del quinto mes de embarazo el útero, adentro del abdomen, alcanza la altura de la cicatriz umbilical. Por fuera, la panza ya es harto evidente y comienza a dificultar la visión de tus propios pies. El mayor volumen uterino, sumado a todos los otros cambios del embarazo, es responsable de que, a veces, te falte el aliento.

También, por otros motivos las contracciones musculares y los calambres se hacen más frecuentes. Una dieta rica en magnesio, o bien su suplementación médica, te ayudará a evitar esos molestos síntomas musculares. El mayor peso uterino hace que te eches para atrás, orgullosamente embarazada, a fin de no caerte de narices.

El volumen uterino empuja hacia arriba el músculo diafragma, limitando la expansión de los pulmones durante la inspiración. Estos, para compensar esta dificultad y poder oxigenar la sangre, se expanden lateralmente aumentando la circunferencia torácica 5 a 10 centímetros (según la estatura y constitución física de cada embarazada).

Ahora, al mayor volumen mamario, se suma ese mayor diámetro torácico; por eso es que las blusas no te abotonan y el corpino necesita un segundo aumento de talle. El aire se detiene un poco más en cada movimiento respiratorio, de ahí la frecuente necesidad de suspirar.  Si bien, por lo general, la función respiratoria se compensa y se sobrepone rápidamente, hay un breve período durante el cual se acelera el ritmo pulmonar. Y el aumento del total del volumen aéreo (que es del orden del 20 por ciento) cambia para el resto del embarazo tu forma de respirar. No debes preocuparte: la naturaleza previo esto para beneficio tuyo y del bebé.

Escrito por | 1 de febrero de 2012 con 0 comentarios.
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