La ropa para jugar

Para que los pequeños puedan disfrutar realmente del contacto con la naturaleza, hay que ponerles ropa cómoda. Es decir, si vamos al campo, debemos vestirlos con algo ligero y que no los oprima para que les permita tener libertad de movimiento. Por otra parte, tienen que ser prendas que se puedan manchar de barro o mojar sin que esto suponga ningún problema ni desencadene una serie de conflictos.

Además si el tiempo y el terreno lo permiten, es muy recomendable dejar que correteen desnudos para sentir la brisa, el agua, las caricias de la hierba en toda la piel. Con más razón, si nos encontramos al borde del mar, donde sólo hace falta una minúscula malla en el más pudoroso de los casos y un gorrito para protegerlos del sol.

Lo importante es que los niños se sientan felices con este aprendizaje a través de los sentidos, pues se trata de una asignatura primordial.

La sensación de libertad que experimenta un niño cuando juega con el barro, chapotea en el agua, huele una flor u observa a los bichitos del campo es de una intensidad inigualable.

Escrito por | 20 de marzo de 2010 con 0 comentarios.
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