La rubéola y el embarazo

Mucho se ha hablado de la rubéola y su vacuna. Esta enfermedad infecciosa, común en la infancia, es poco frecuente en el adulto. No obstante, si afecta a la embarazada durante el primer o segundo trimestre, puede ser peligrosa. Hasta el 20 por ciento de los bebés pueden infectarse dentro del útero y presentar, como consecuencia, severas malformaciones.

Felizmente, el 80 por ciento prosigue indemne su vida intrauterina. El segundo mes es el más crítico, y durante el cual la embarazada debería disminuir al mínimo sus contactos con niños pequeños, sobre todo si hay epidemia de rubéola. Esta enfermedad se contagia solamente cuando existe un contacto íntimo con el enfermo (besos, abrazos, caricias). A medida que avanza el segundo trimestre, disminuyen los riesgos para el bebé.

Lamentablemente, y pese a ser objeto de controversia médica, la vacuna en los adultos no ha demostrado la eficacia esperada. Esto no ocurre si se administra en la temprana infancia. Por ello es indispensable que todos los niños reciban su vacunación (la doble y la triple), en especial las mujercitas. De grandes, estaría aconsejada, por ejemplo, para las maestras jardineras u otras profesionales obligadas al contacto íntimo y permanente con niños pequeños.

El inconveniente de la vacuna es que debe evitarse el embarazo durante los 3 a 6 meses siguientes a su administración. Luego, el efecto dura sólo de 3 a 5 años, por lo que se aconseja la vacunación cada tres años para mayor seguridad. Como ven nada práctico. Aunque si se aplica la vacuna en la infancia y se refuerza a los 10 ó 12 años, la eficacia dura de por vida.

Escrito por | 16 de febrero de 2010 con 2 comentarios.
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