La seguridad de las sillas de paseo

En los coches y sillas plegables, se debe observar si incluyen un dispositivo para impedir que puedan cerrarse accidentalmente. Para mayor seguridad, algunos modelos han incorporado un sistema de cierre mediante la acción en dos puntos. Si la capota o el asiento son piezas desmontables, han de quedar fijamente anclados al armazón, y el pestillo de sujeción no debe ser manipulable por el bebé.

Las sillas de paseo han de incluir tres elementos importantes: un reposapiés regulable, un respaldo firme y rebatible, seguro en todas las posiciones, y correas de seguridad que impidan que el bebé pueda caer o resbalar hacia abajo. Son imprescindibles al menos dos: una para la cintura y otra para poner entre sus piernas. También conviene que lleven una barra horizontal, que proteja su cuerpo y le permita apoyar los brazos.

Además, se debe revisar a fondo el acabado del vehículo y comprobar que no tenga bordes afilados o aristas que puedan dañar al niño, ni aberturas o tubos en los que sus deditos puedan quedar enganchados, así como tuercas o tornillos sueltos o fáciles de aflojar. Al alcance del bebé tampoco debe haber cadenas, cintas o cordones, ni piezas pequeñas que puedan desprenderse con el tiempo o que él mismo pudiera arrancar.

Por último, todos los materiales tienen que ser fuertes y duraderos, resistentes al desgaste, a la lluvia y a la corrosión y, por supuesto, atóxicos y no inflamables. La tapicería debe ser transpirable y, de ser posible, fácil de lavar. Además, los cochecitos deberán incluir instrucciones de uso y de limpieza, así como la edad y el peso recomendados.

Escrito por | 29 de mayo de 2012 con 0 comentarios.
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