Lactancia materna contra las alergias

Existen varios motivos, muchos más aún de los que se enunciarán aquí respecto de los procesos alérgicos. Alrededor del cuarto o sexto mes de vida hay una caída importante en los anticuerpos (IgG) del lactante, para volver a subir nuevamente, marcando algo así como el momento en el que se realiza el intercambio entre los anticuerpos transferidos por la madre y los fabricados por el propio niño. Si antes del cambio el lactante empieza a ingerir otra leche o alimentación combinada, lo que realmente estará ocurriendo es que ingresarán al organismo nuevos alérgenos; esto ocasiona además que se instale una nueva flora intestinal (que también actúa como nuevo alérgeno).

Ahora recordemos que el aparato digestivo del lactante está aún inmaduro y que, por lo tanto, permite el pasaje o absorción de muchas de estas proteínas con lo cual entran muchos alérgenos no sólo al aparato digestivo sino al organismo en general, instalándose luego en distintos lugares del cuerpo y desarrollándose en ellos las diferentes formas de reacciones alérgicas.

Esto significa que los antígenos o alérgenos se depositan en él o los lugares más sensibles del organismo. Así, si lo hacen en la mucosa nasal provocan rinitis, en la bronquial asma y en la piel urticaria, entre otros. Si el lactante se alimenta con leche materna se evita la entrada de nuevos alérgenos, pero además esta leche tiene otro anticuerpo (IgA) que regula la absorción de los alimentos y con ello el pasaje de los alérgenos al organismo.

Está además comprobado que los alimentos ingeridos durante los primeros meses de vida juegan un papel muy importante sobre el sistema inmune y sobre la maduración de las células involucradas en la respuesta de este sistema. Sistema inmune es aquel que fabrica los anticuerpos, los regula y defiende al organismo de todas las agresiones.

Escrito por | 28 de abril de 2010 con 1 comentario.
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