Las consultas al pediatra

A veces, cuando consultamos al pediatra nos parece que nos trata como hipocondríacas. Sí, solemos ser demasiado ansiosas, pero… ¿qué madre no lo es? ¿Existe el profesional que no nos haga sentir tontas cuando consultamos por un resfrío o por una urticaria? ¿Es más importante que nos tranquilice a nosotras o que cure a nuestros pequeños?

Aun el pediatra más paciente termina por fastidiarse cuando, madres primerizas, lo llamamos al primer sobresalto que nos da nuestro hijo. Sin embargo, cuando los padres tenemos con el especialista una relación fluida, cualquier problema, por sencillo que parezca, es más fácil de detectar.

Un buen manual que asesore sobre la salud infantil puede reducir un poco el número de consultas, pero nunca hay que perder de vista que si bien un resfrío o una congestión se curan en unos días, el médico también puede hacer mucho por aliviarlos. Quizá la solución esté en ser específica al informarle, por teléfono o personalmente, que estamos en problemas y en lugar de decirle simplemente “mi hijo tiene fiebre”, aprendamos a ser más coherentes y le comuniquemos: “mi hijo de dos años estuvo bien hasta anoche, pero después de cenar se puso muy fastidioso, se queja de dolor de garganta y esta mañana amaneció con 38° de fiebre”.

Escrito por | 20 de octubre de 2010 con 0 comentarios.
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