Las defensas durante la gestación

Algunas mujeres no necesitan tener frente a sus ojos el círculo o la franja del test para saber de su nuevo estado. Sobre todo las que ya han sido madres suelen advertir algunas de las sensaciones que experimentaron al comienzo de sus anteriores embarazos: un interés repentino por un alimento, un ánimo diferente, la impresión de no ser la misma.. Y es que desde el preciso instante en que se encuentran el óvulo y el espermatozoide, el cuerpo femenino comienza a experimentar una auténtica revolución.

Dado que el ovocito (óvulo fecundado) es un tejido extraño, lo primero que hace el organismo es adaptar parte del sistema inmunológico para que no lo rechace. Además, el producto de la concepción produce el llamado early pregnacey factor (EPF), un inductor de las hormonas del embarazo que también transmitiría al sistema inmunológico la orden de respetarlo.

Todo el mundo sabe que las personas con menos defensas se enferman con facilidad. Sin embargo, la futura madre debe estar a salvo de infecciones para evitar que el feto se malogre. La posible solución que ha encontrado la naturaleza es aumentar los leucocitos en la sangre materna. Estas células forman parte del sistema inmunológico y protegen contra posibles enfermedades.

Cinco o seis días después de la concepción, el óvulo (que en este momento se conoce como blastocisto) se ha convertido en un cúmulo de células microscópicas que se dispone a anidar en las mucosas del útero.

Escrito por | 25 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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