Las salidas al aire libre son necesarias

Los niños necesitan salir a la calle o a la plaza todos los días. Además de recibir más oxígeno, el sol cumple la misión de fijar la vitamina D en los huesos. Sólo las temperaturas muy bajas o altas y la niebla (que eleva el nivel de contaminación) son un impedimento para el paseo. Incluso cuando tienen fiebre baja, si no están demasiado molestos, pueden salir a la calle.

El principal inconveniente es que el niño de un año se lleva a la boca todo lo que encuentra a su alcance, y los gérmenes pueden causarle una gastroenteritis. También suele tocarse los ojos con frecuencia y podría producirse una conjuntivitis. Otra infección muy común es el impétigo. Causado por dos bacterias -el estafilococo y el estreptococo-, afecta a la capa superficial de la piel y se manifiesta con pequeñas pupas. Penetra en las zonas descubiertas a través de heridas, rasguños o picaduras de mosquito. Es necesario mantener una higiene escrupulosa y acudir al pediatra.

Es aconsejable comprobar que la arena esté limpia, si la hay,  que no esté abonada, y, por supuesto, vigilar al pequeño;  si hay agua estancada también tendremos que evitar que beba. Debemos prestar especial atención al estado de los juegos (tobogán, hamacas…) que pueden presentar aristas peligrosas, zonas oxidadas, etcétera.

Otra de las recomendaciones  es quitarle ropa a medida que suba la temperatura.

Escrito por | 21 de febrero de 2011 con 0 comentarios.
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