Los controles preventivos del recién nacido

Es aconsejable que un ortopeda visite a todo niño, aproximadamente a los seis meses de edad. A menudo, el especialista procura completar su diagnóstico con una radiografía de la pelvis, con el fin de comprobar mejor el estado de osificación y la disposición de la articulación de la cadera.

Hemos dicho que este primer control debería realizarse en todos los niños, pero debemos añadir que es absolutamente necesario para las niñas. Por dos razones:

• primero, porque las mujeres presentan con más frecuencia que los varones alteraciones en la cadera; y

• segundo, porque un defecto derivado de imperfecciones de la articulación de la cadera es, naturalmente, más grave en una mujer que en un hombre.

Es obvio que no hablamos de un problema de estética. En efecto, debe tenerse presente que una mujer adulta con una imperfección de este tipo, en caso de embarazo, corre mayores riesgos tanto para ella misma como para el niño. Según algunos pediatras y ortopedas, el primer control para las niñas debería hacerse a los dos meses de edad y el segundo a los seis meses.

Hacia los doce o trece meses, el niño generalmente empieza a caminar solo, y utiliza con frecuencia esta nueva capacidad. Ha llegado entonces el momento adecuado para realizar otro control. Es preciso confirmar que el niño camina correctamente, sin defectos imputables a deformaciones que antes no habían sido advertidas. A partir de entonces, será oportuno realizar un control ortopédico cada uno o dos años, hasta que el organismo esté completamente “ajustado”, es decir, hasta después de la adolescencia.

Es inútil decir que, en caso de deformidad o de trastornos de cualquier tipo debidos al esqueleto, será el mismo médico especialista el que indicará con qué frecuencia el niño o el muchacho deberá asistir a una nueva revisión. Recordemos, una vez más, que, si se diagnostican precozmente, casi todos los defectos del esqueleto se resuelven bien y con intervenciones de escasa importancia, mientras que los mismos defectos, aunque sean leves, pueden consolidarse y agravarse mucho si se ignoran.

Escrito por | 1 de septiembre de 2011 con 0 comentarios.
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