Los cuidados de la panza

¿Qué cuidados necesita?
En el embarazo, la piel del vientre se dilata muchísimo, pudiendo sufrir daños irreversibles si no se cuida adecuadamente. La principal amenaza es que se originen roturas subcutáneas que dan lugar a la aparición de antiestéticas estrías (primero, rosáceas; luego, blanquecinas).

Para prevenir este problema (es muy importante, porque una vez que aparecen, ya no pueden eliminarse), es necesario hidratar a diario la piel del abdomen. Se puede utilizar una loción específica, o, en su defecto, una buena hidratante, que debe aplicarse con maniobras de estiramiento -hay que ir “abriendo la piel” con los dedos, mientras se va aplicando crema-.

La hidratación, en combinación con el masaje, estimula las fibras elásticas y prepara los tejidos para la distensión. Estos cuidados deben iniciarse precozmente (desde los primeros meses de embarazo) y hacerse extensibles a los senos y muslos (dos zonas igualmente propensas a la formación de estrías).

¿Es preciso utilizar faja?

En general, la panza no precisa ninguna sujeción extra. En las primíparas, por ejemplo, son los músculos del abdomen -todavía firmes- los que actúan de sostén natural. Por el contrario, en el caso de una mujer multípara -en especial las gorditas poco activas- con una musculatura muy relajada y tendencia a arquear en exceso la columna vertebral para compensar el peso del vientre, el uso de esta prenda es muy recomendable, ya que ayuda a corregir esa postura y a prevenir y aliviar las molestias de espalda que acarrea.

En cualquier caso, si la embarazada se siente más cómoda usando una faja, puede ponérsela, ya que carece de contraindicaciones. El bebé crece igual y no se afecta.

Escrito por | 21 de marzo de 2012 con 0 comentarios.
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