Los nervios en el parto

Cuando la mujer está informada responde al cien por cien, esa es una razón por la cual el personal sanitario tiene la obligación de comunicar a la futura mamá, en todo momento, lo que está pasando. Pero es obvio que si no sucede así, la mujer tendrá que plantear todas sus dudas.

Es fundamental que la parturienta no se encuentre perdida en una habitación sin saber lo que está sucediendo. La obstétrica puede ayudar mucho si le transmite a la futura madre en forma exhaustiva todo lo que debe saber. Esto tranquiliza a la mujer.

El útero es un órgano de fibra muscular. Si la mujer está relajada, el cérvix se dilata mejor y todo va más rápido. Por el contrario, cuando los nervios la dominan, el proceso de dilatación se dificulta. No obstante, no siempre es fácil permanecer serena. Hay factores que inquietan.

Los expertos señalan que una de las cosas que más descontrola a una mujer en el trabajo de parto es que surja una complicación. Es una situación nueva, con la que ella no contaba y, por lo tanto, genera temor. En situaciones como esta, la madre debe intentar permanecer tranquila sin olvidar en ningún momento que está en el lugar adecuado para que todo llegue a buen fin.

Durante el parto puede haber alteraciones, pero no siempre se trata de problemas importantes. Los médicos y obstétricas harán las pruebas necesarias para valorar el estado del niño y de la madre, y en caso de que conllevara el mínimo riesgo, actuarán con la máxima urgencia, desde que se decide realizar una cesárea hasta que se lleva a la mujer al quirófano pasan pocos minutos.

La parturienta debe estar tranquila. Uno de los factores más importantes es la confianza en la persona que está controlando las distintas etapas del parto. Por eso es fundamental establecer una buena comunicación entre la pareja y la partera.

Escrito por | 12 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
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