Los niños que se comen la uñas


Existen teorías que relacionan este comportamiento con carencias nutricionales de ciertos elementos, que serían suplidos por las sustancias no comestibles que los niños ingieren. Sin embargo, el síntoma es preocupante y en algunos casos manifiesta serios trastornos.

La preocupación familiar central suele ser de orden estético (“queda muy feo”) y existencial (no entiendo por qué insiste con esa porquería”). La intensidad del síntoma va desde un mero mordisqueo (“unos pellejitos”), pasando por la ingestión, hasta llegar al sangrado por lesiones que implican la destrucción de las uñas. Las razones de este comportamiento son, obviamente, emocionales, desde un estado de ansiedad hasta cuadros límite de autoagresión con autoestimulación: esto último sucede en chicos con retraso madurativo profundo o daño neurológico.

El hábito de comerse las uñas (onicofagia), si aparece en forma aislada, sólo es signo de ansiedad sumado a dificultades de descarga motriz (viviendas reducidas, encierros prolongados, inmovilidad forzosa posoperatoria y casos más o menos similares). En los mayores es fácilmente detectable la misma reacción, y no es extraño que vean en su hijo lo que no perciben en sí mismos.

La consulta al pediatra permite la orentación y el diagnóstico diferencial.

Escrito por | 17 de julio de 2011 con 0 comentarios.
Etiquetas: , , ,
Lee más artículos sobre Niños y Primeros años

Artículos relacionados

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta