Los niños y los mimos


El niño responde de acuerdo con el afecto que ha recibido y recibe; vale la pena entonces revisar su entorno. Cómo son las manifestaciones de afecto que él vive y presencia entre quienes le rodean? ¿Hasta qué punto tocarse, acariciarse, besarse es habitual en casa? ¿Las maneras explícitas de cariño son permitidas o no? No es extraño que los pequeños se hagan eco de estos modos de expresar los sentimientos y actúen o los demás en consecuencia.

Además, hay padres que se empecinan en exhibir la afectividad de su hijo con un galardón (“es mimoso como un gatito”). Y tratan de hacer una representación en público a la que él no se presta.

Por otra parte, durante su evolución sexual los niños pasan por etapas en la que el padre y la madre son amados de otra forma. Períodos en los que el varón y la nena rechazan el contacto corporal con sus padres, porque los conflictúa. Es que empiezan a hacerse sentir con sus propios gustos, a reconocer su propio cuerpo y a decir que no. Son sus primerísimas decisiones personales como varoncitos y mujercitas. Después, con el tiempo, vendrán otras.

Pero a veces mamá y papá no aceptan el crecimiento de su “eterno bebé”, sienten que este les pertenece y que tiene que reaccionar satisfaciendo sus deseos en todo momento. Suponen que él debe ser el objeto de amor que responda siempre como ellos quieren. Criar a un hijo es ayudarlo a que sea él mismo, respetando sus cambios, sus tendencias, sus intereses y también sus deseos de ser acariciado o no. Es, en definitiva, ayudarlo a ser libre.

Escrito por | 26 de noviembre de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Primeras semanas después del parto - Crece Bebe - 6 de febrero de 2011 | 16:40

    […] difíciles. Los días en el hospital pasan rápido. Allí todo se vuelve mimos y atenciones para la madre y el bebé, pero al llegar a casa ella pierde el papel de protagonista y tiene que hacerse cargo del bebé y […]

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