Los primeros meses como mamá

A partir del segundo mes del bebé todo irá mejor. Reanudar las relaciones íntimas mejora notablemente el estado de la mamá reciente que, a partir del segundo mes, empieza a sentirse menos esclavizada. En general, la mejor manera de contrarrestar algún síntoma depresivo en esta etapa, es tomar conciencia de que muchas madres lo sufren y que es pasajero.

No es raro que una mamá, sobre todo si es primeriza,  se sienta predispuesta al llanto; de pronto puede sentirse muy sola, poseída por una tristeza parecida a las que nos embargaba el día de nuestra graduación o la que nos asalta cuando terminan las fiestas de fin de año o cuando suponemos, por ejemplo, que en nuestro cumpleaños vamos a aburrirnos sin remedio. Si esto sucede, tengamos en cuenta que el amor por un hijo no es un fenómeno que se verifica automáticamente. Necesita desarrollarse, como cualquier otra relación interpersonal. En la mayoría de las culturas se presupone que hay que sentir alegría cuando ha nacido un bebé; por lo tanto, aquellos que no la experimentan suelen sentirse culpables por la falta de euforia.

Lo cierto es que aun los sentimientos negativos son perfectamente normales. Si, por ejemplo, sentimos al principio que nos desagrada el contacto íntimo con el bebé (porque puede parecemos un extraño) y preferimos alimentarlo a biberón, no nos carguemos de culpas. Tenemos que otorgarnos el derecho de asumir ese desasosiego, esa ambivalencia respecto del niño que es similar a la que nos embargó tal vez cuando nos supimos embarazadas.

Siempre junto con los sentimientos de júbilo y deleite coexisten algunas dudas y nostalgias, porque algo se gana y otro tanto se pierde. Habrá momentos en que surjan problemas reales y en general es lógico que nos ronde una sensación de pérdida cuando hemos ganado algo tan importante, y también será comprensible que añoremos la libertad que disfrutábamos antes del bebé.

No es bueno programarnos desde el vamos para ser una de esas mamás que persiguen a su hijo con comidas demasiado ricas y abundantes, que obligan a cocinar de la mañana a la noche. Criamos hijos para el mundo y no para que se eternicen sobre nuestras faldas.

Escrito por | 30 de abril de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Relación de la madre y el bebé - Crece Bebe - 20 de junio de 2010 | 23:35

    […] hacen concesiones. Desconocen la importancia de procurar en primer término la armonía, para que madre e hijo empiecen a disfrutarse mutuamente, lleva tiempo entender todos los detalles de la crianza y la […]

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