Malformaciones de útero y gestación

Se calcula que aproximadamente una de cada 300 mujeres presenta una malformación uterina.

Distintas alteraciones. El espectro de anomalías que pueden aparecer es amplio: desde úteros dobles o cavidades uterinas divididas por tabiques más o menos grandes, hasta pequeños arqueamientos de la forma. En ocasiones, se presentan junto con defectos de la vagina o el cérvix (tabiques vaginales, cuellos dobles…). Sin embargo, muchas de las mujeres que presentan una malformación uterina no tienen ningún problema en ningún momento de su vida; sus embarazos y partos son normales y el defecto pasa inadvertido.

Otras, en cambio, no consiguen quedar embarazadas o tienen dificultades para llevar adelante sus embarazos. En general, entre las gestantes con una malformación de este tipo, se observan más abortos espontáneos, partos prematuros, dificultades para la contracción uterina durante el parto y presentaciones anómalas del bebé (colocado de nalgas o en situación transversa).

Congénitas. Para realizar el diagnóstico de las anomalías uterinas, se pueden utilizar la ecografía, la histerosalpingografía, la histeroscopía y la laparoscopía. La radiografía del útero y las trompas (histerosalpingografía) es tradicionalmente la técnica más usada. Consiste en introducir un líquido de contraste en el útero y realizar las placas radiográficas, por lo que no puede practicarse durante la gestación.

Las malformaciones uterinas se originan durante el período embrionario, por lo que la mujer nace con ellas. A menudo, aparecen asociadas a alteraciones del riñon o de la uretra.

Escrito por | 9 de septiembre de 2010 con 0 comentarios.
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