Materiales y diseño de la cuna del bebé

Como los niños se llevan a la boca todo aquello que está a su alcance, los materiales, y sobre todo los recubrimientos (pinturas, barnices y lacas) de la cuna, no deben exceder en su composición los límites permitidos de elementos químicos como el antimonio o el plomo. Para ello, no hace falta ser un experto en la materia. Basta con exigir la etiqueta que confirme la no toxicidad de los componentes empleados.

En cuanto al diseño, cuanto más sencillo mejor. Y no es sólo cuestión de estética, sino también de seguridad. Por eso es necesario:

• Evitar los adornos en relieve. Los repujados y embellecedores de todo tipo, además de inútiles, son peligrosos porque el bebé querrá agarrarse de ellos para trepar.

• Comprobar el buen funcionamiento del mecanismo de bajada de los laterales de la cuna: si están al alcance del bebé habrá que estar seguros de que no podrá accionarlos.

• Rechazar cunas con acabados en pico: todos los cantos y partes salientes deben tener los bordes limados o redondeados.

• Todas las piezas de sujeción han de estar diseñadas de tal forma que el niño sea incapaz de manipularlas. Hay que fijarse en que sólo sean removibles mediante el uso de alguna herramienta.

Escrito por | 20 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
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