Métodos para ayudar en partos difíciles

El parto constituye un corto pero dificultoso viaje hacia la vida, y aunque el organismo femenino está capacitado para su desarrollo natural, existen circunstancias en las que el obstetra debe ayudar a la naturaleza para que el niño nazca en las mejores condiciones posibles. Para que el parto se produzca de forma natural o eutócica es imprescindible la normalidad, la integridad y el buen funcionamiento de las contracciones, del canal del parto y del niño. Cuando se produce algún fallo en cualquiera de estos puntos, da lugar a un parto distócito y es ahí donde el especialista debe intervenir.

A lo largo de la historia se han utilizado múltiples intervenciones ; instrumentos para solventar los partos difíciles, pero en la actualidad han quedado básicamente reducidas a cuatro.

La ventosa, como su nombre indica, es un aparato que actúa a modo de ventosa sobre la cabeza fetal. Su principal ventaja estriba en que puede ser aplicada sin anestesia general. Entre sus inconvenientes cabe destacar el que no se puede utilizar en los partos prematuros, cuando existe un sufrimiento fetal agudo o cuando se necesita una tracción enérgica y rotación fetal.

El fórceps es el instrumento principal de la obstetricia clásica. La mala prensa de la que ha gozado entre las mujeres se debía a la aplicación de los fórceps altos, hoy completamente desterrados.

La espátula es en realidad un recurso intermedio entre la ventosa y el fórceps, pero que no puede sustituir completamente a ninguno de los dos. Son dos cucharones alargados con un mango cada uno y que, a diferencia del fórceps, no se articulan. Su principal desventaja son las lesiones vaginales que producen, aunque suele ser de poca importancia.

La cesárea es una intervención quirúrgica donde el feto es extraído a través del abdomen materno. Esta intervención es muy antigua, y en la actualidad es un procedimiento seguro para la madre y el niño. Así pues, aunque existen varios métodos para acabar el parto, la forma y manera de terminarlo dependerá de las necesidades de cada caso, estando todos encaminados al mejor nacimiento del niño con el mínimo riesgo para la madre.

Escrito por | 6 de diciembre de 2011 con 0 comentarios.
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