Niños ansiosos y angustiados

Los niños ansiosos pueden ser molestos, inquietos o movedizos, pero esto no implica necesariamente una anormalidad psicológica. Otra cosa ocurre si estos estados se deben a angustias, miedos o fobias, en cuyo caso es necesario un tratamiento adecuado.

La palabra “ansiedad” ha pasado a formar parte del lenguaje cotidiano. Se la utiliza en forma rutinaria para designar la conducta de cualquier chico molesto, inquieto y movedizo. Ha reemplazado con ventajas al vocablo “nervioso“, con el supuesto agregado de intelectualidad y refinamiento, pero la confusión entre ansiedad y otros estados como angustia, miedo o fobia, plantea la necesidad de aclaración.

Un niño ansioso no es signo de patología. La cultura urbana ofrece suficientes motivos para justificar este fenómeno: hacinamiento, estrés, competencia, exigencia. Cualquier hecho extraño, crítico o incomprensible puede volver ansioso a un niño, que se expresará a través de un aumento de su motricidad habitual (caminar, correr, hablar), una alteración en más o en menos de sus conductas básicas (alimentación, sueño, excretas), y una sensación interna de inquietud y apremio difusos.

La ansiedad plantea un llamado de atención a los mayores y los obliga a conocer sus causas para proceder en consecuencia.

Escrito por | 18 de agosto de 2011 con 0 comentarios.
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