Niños cansados

Siempre que un niño manifieste un cansancio llamativo debe ser reconocido por el pediatra. El médico descartará la existencia de una anemia u otros trastornos que pudieran estar originando ese desfallecimiento (por ejemplo, una hepatitis).

Hay que tener en cuenta que algunos procesos infecciosos banales, como una gripe o una gastroenteritis, pueden producir fatiga durante la incubación. No obstante, el cansancio no está siempre motivado por una enfermedad.

A esta edad, pueden sufrir lo que se conoce como “síndrome de fatiga crónica”, que tiene su origen en hábitos de vida poco saludables (frecuentes en la pubertad y adolescencia): una mala alimentación (muchas pastas, comida chatarra…), alteraciones del sueño (dormir muy poco o demasiado, acostarse y levantarse a deshoras…), etc.

Hay quien habla también de un cansancio provocado por el crecimiento (entre los 11 y los 15 años tiene lugar el segundo estirón fuerte). Sin embargo, dicen los médicos que esto no tiene por qué producir agotamiento en un chico sano (ni dolores).

Otras veces, el cansancio no obedece a causas físicas sino psicológicas. Es más bien una actitud vital, caracterizada por apatía y desgano, una especie de abulia existencial, muy frecuente a esta edad. Si el desinterés del niño es exagerado y constante, si nunca tiene ganas de hacer nada, hay que plantearse también la posibilidad de que exista una depresión.

Escrito por | 28 de junio de 2010 con 0 comentarios.
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