Niños con fiebre alta

A menudo, en los niños pequeños, especialmente en caso de enfermedades infecciosas (rubéola, escarlatina, amigdalitis, etcétera), la temperatura corporal alcanza los 40° C. En estos casos el médico prescribirá el tratamiento específico (antibióticos); mientras es conveniente evitar los perjuicios de la temperatura sobre las delicadas, y todavía inmaduras, estructuras nerviosas.

Además, es fácil que la temperatura elevada en un niño pequeño provoque convulsiones. Para evitarlas hay que poner al pequeño en una habitación ventilada, silenciosa y semioscura para impedir la presencia de estímulos externos irritantes para los sentidos y por lo tanto para el sistema nervioso. El niño, además, debe estar poco abrigado para favorecer así la dispersión de calor del cuerpo y la sudoración, factores ambos que sirven para equilibrar fisiológicamente la temperatura corporal. Para favorecer la dispersión de calor está indicado un rápido baño con agua tibia, seguido de una fricción del tórax y extremidades con alcohol o agua de colonia. Van muy bien, también, las compresas en la frente, en la nuca y en las axilas e ingles, o sea, donde la circulación sanguínea es más superficial. Además, conviene dar abundante cantidad de líquidos, para favorecer y compensar la sudoración: muy indicados son los zumos de fruta, el té azucarado y el caldo de verduras.

Debe recordarse que la fiebre aumenta el metabolismo basal, o sea, el consumo de energía, con lo que no es difícil que se provoque un acceso de acetona en muchos niños (no es infrecuente también en los adultos). Por eso, y antes de que se manifieste el vómito, hay que dar abundantes bebidas azucaradas.

No siempre un episodio de fiebre alta es expresión de enfermedad, ya que puede suceder que niños muy sanos sufran una hipertermia debida a irregularidades de los centros termorreguladores consecuentes de la inmadurez del sistema nervioso, o bien a una excesiva actividad física (juegos violentos o prolongados, largas caminatas, etc.) o anímica (fuertes emociones). Se trata, en este caso, de manifestaciones de breve duración y muy benignas.

Escrito por | 24 de junio de 2011 con 0 comentarios.
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