Niños con Hipermetropía

Los hipermétropes ven bien tanto de lejos como de cerca. El problema es que enfocan mal y se cansan. Los pequeños afectados suelen ser inquietos, tienen dificultades para concentrarse, se ponen a dibujar o a pintar y lo abandonan y retoman a menudo. Además intentan acercar más un ojo que otro al papel, y por eso tuercen la cabeza cuando realizan estas tareas. Es posible que se quejen de cefaleas y que hagan guiños para enfocar, aunque esto último no es un síntoma único de esta alteración, puede serlo también de otras.

De este trastorno de la refracción se suele decir que disminuye a medida que se cumplen años, cosa que no es exacta en todos los casos. No progresa con la edad, pero es muy importante controlarla lo antes posible para reeducar la vista y que el cerebro pueda registrar unas imágenes nítidas. El tratamiento consiste en llevar anteojos. Pero, en la mayoría de los niños, la hipermetropía va acompañada de alteraciones de la fusión (la visión entre un ojo y otro es desigual, y el cerebro suprime unas de las imágenes), que se deben corregir con ejercicios.

Este es el trastorno de la refracción más frecuente en la infancia, y tener antecedentes familiares hipermétropes es un factor de riesgo.

Escrito por | 4 de enero de 2011 con 0 comentarios.
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