Niños con huesos fuertes

Ahora que la esperanza de vida se ha alargado, muchas personas de edades avanzadas (e incluso relativamente jóvenes) padecen osteoporosis.E ste problema consiste en una fragilidad de los huesos que predispone a sufrir fracturas con un simple golpe o una caída sin importancia. Igual que ocurre con los problemas de corazón, la prevención de la osteoporosis debe hacerse en la infancia.

La razón es sencilla: los huesos no tienen una estructura permanente; por el contrario, sus células se renuevan cada cierto tiempo. Desde que el niño nace hasta que cumple 18 ó 20 años los huesos crecen y aumentan su masa, y entre esa edad y los 30 ó 35 años siguen fortaleciéndose. A partir de ese momento, comienzan a perder masa. Sólo quien ha logrado unos huesos resistentes se salvará de sufrir una osteoporosis.

Para que el día de mañana a nuestros hijos no les afecte este problema, es fundamental que tengan una alimentación rica en calcio (que es uno de los elementos que componen el hueso). Este mineral está en la leche v todos sus derivados, las legumbres, las frutas secas, los pescados, las acelgas, alcauciles y el brócoli. Es cierto que se encuentran preparados de calcio en la farmacia, pero no son aconsejables, salvo si el chico tiene una alimentación deficitaria y los recomienda el pediatra, ya que podrían tener efectos secundarios.

Para que el calcio se fije en el esqueleto, es imprescindible la vitamina D, un nutriente que se forma en la piel al salir al aire libre un rato cada día. Caminar, nadar y el ejercicio físico en general también ayudan a fortalecer los huesos. Por el contrario, el sedentarismo resulta nefasto.

Escrito por | 2 de diciembre de 2011 con 0 comentarios.
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