Niños preparados para ir a la plaza

El niño debe disponer de libertad de movimiento y cierto margen de independencia. Pero es imprescindible que el adulto esté siempre cerca y alerta para mantenerlo alejado de los peligros y poder asistirlo de inmediato si fuera necesario.

Los riesgos van cambiando con la edad. Al año, el bebé está aprendiendo a caminar, su paso es vacilante y resulta fácil que pierda el equilibrio. Como las caídas son frecuentes, debemos evitar que camine sobre superficies resbaladizas, como césped mojado; y duras y ásperas, como piedra. A los 18 meses, adquiere rapidez y seguridad en la marcha; no debemos perderlo de vista, ya que puede echarse a correr y desaparecer de nuestra visión. En torno a los dos años, es capaz de saltar y trepar, y eso lo incita a actividades más atrevidas que obligan a aumentar la vigilancia.

El atuendo es importante. A la plaza hay que llevar calzado antideslizante y ropa cómoda, sin elementos que lo hagan tropezar o engancharse (moños, cordones desatados…). En verano necesita una gorrita, crema protectora para las zonas expuestas al sol y pantalón largo para que no se lastime las rodillas. En invierno, debemos ponerle un gorro que le tape las orejas y no abrigarlo en exceso.

Escrito por | 25 de abril de 2012 con 0 comentarios.
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