Padres de un nuevo hijo

Los pensamientos de preocupación ante la llegada de un nuevo hijo son totalmente lícitos. Es un hecho real e incuestionable que dos niños cuestan más, atan más, dan más trabajo y causan más preocupaciones que uno. Ante esta situación es imprescindible que la pareja hable a tiempo sobre el tema de si es posible que en el futuro, cuando nazca el segundo, el papá se ocupe un poco más de la crianza.

Ya sabemos que en los tiempos que corren, los padres de familia deben esforzarse mucho por conservar su puesto de trabajo, pero no es menos cierto que también hay hombres que de palabra se las dan de modernos, mientras que en la práctica siguen tan inoperantes como sus abuelos.

“A mí me basta ya el tiempo libre que consigo cuando mi marido llega por la tarde a casa. Entonces, nuestros dos hijos son exclusivamente de él. Mientras los tres juegan, yo obtengo una hora entera para leer tranquilamente. Después preparamos juntos el baño y la cena y los acostamos.” Cuenta la experiencia de una madre.

El amor requiere tranquilidad, tiempo suficiente para observar y comprender las necesidades individuales de cada hijo. Una mamá sobrecargada no podrá hacerlo. Resulta muy difícil amar corriendo y con la lengua afuera.

Todas las mujeres con más de un hijo pueden dar fe de que es perfectamente posible querer a varios niños a la vez. Es experimentar dos amores sucesivos, pero no como en el caso de los novios, donde el nuevo sustituye al antiguo, sino manteniendo el primer amor, de modo transformado, junto con el nuevo. Se ama a cada chiquito por lo que es: al pequeño por su fragilidad y su necesidad de protección; al más grande por su evolución y sus pequeñas hazañas, pero en ambos casos con ternura y orgullo a la vez. También podríamos comparar este amor múltiple por los hijos con el cariño que les tenemos a nuestros padres. Los queremos a los dos, sin que nuestro amor por el uno anule o disminuya el que le profesamos al otro.

Lo más maravilloso e inesperado, sin embargo, es el nacimiento de un amor totalmente nuevo, y es aquel que sentimos al ver a nuestros hijos juntos y en buena armonía.

Escrito por | 9 de marzo de 2011 con 0 comentarios.
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