Padres que cuidan del bebé

Esa criaturita tierna y desvalida que es el hijo suele movilizar sentimientos e inquietudes muy fuertes en el adulto. ¿Qué le pasa a este niño? ¿Le duele la panza o tiene hambre? ¿Por qué está tan caprichoso? ¿Lo estoy criando bien? ¿Es un berrinche o acaso le duele algo? ¿En serio, hace falta llevarlo a la plaza todos los días? ¿Por qué ayer se calmó no bien le puse el chupete y ahora no hay nada que lo consuele? Estas y otras muchas preguntas deben resolverse sobre la marcha, y no hay libro o pediatra que pueda encontrar por nosotros la respuesta adecuada para cada caso. Hay que estar, observar, conectarse piel a piel y corazón a corazón, intuir e informarse y, sobre todo, aprender día a día qué es esto de ser padres.

Es mentira que sólo las madres saben mágicamente, y por el sólo hecho de ser mujeres, qué es lo mejor y lo más adecuado para sus hijos, en cada momento y en toda circunstancia. Los padres también pueden saberlo, a condición de que se “aguanten” la angustia y la incertidumbre que despierta lo desconocido. Pero a cambio obtendrán algo que las viejas ideas acerca de la masculinidad les han impedido hasta ahora: el inmenso, profundo placer que deparan muchos de los aspectos relacionados con la crianza y la imperdible oportunidad de estar cerca de sus hijos en los años de sus más entrañables “monerías” y conmovedor crecimiento. Así como las mamas que trabajan necesitan a su compañero para que su vida diaria sea más llevadera, los papas necesitan estar cerca de sus hijos para sentirse personas plenamente realizadas en todo su potencial humano.

Cada vez más hombres y mujeres emprenden este camino, signado por el esfuerzo hacia un mejor entendimiento. Y, también con una mano en su corazón, muchos padres no podrán dejar de reconocer que se sienten mejor de este modo que siendo exclusivamente una máquina con pantalones, destinada a imponer autoridad y proveer dinero a la familia. Si el precio que deben pagar es un pañal con olor a caca, resulta barato. Y si todo esto se lo debemos a que “mamá tiene que salir a trabajar”… ¡bienvenido sea el trabajo femenino! Estamos a tiempo de echar una mirada distinta sobre este tema que aflige a tantas mujeres.

Escrito por | 23 de abril de 2011 con 0 comentarios.
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