Participación del padre en el parto

Los varones más colaboradores con las tareas hogareñas han pertenecido a sociedades horticultoras. En los pueblos que cultivan la huerta, hombres y mujeres comparten el trabajo e incluso la crianza y la educación de los hijos, sin hacer distinción de tareas.

Por el contrario, en las sociedades que mantienen guerras constantes, que se dedican al pastoreo nómada de grandes animales o que tienen cultivos intensivos, los roles entre el hombre y la mujer están más separados. Por consiguiente, el padre no participa en el cuidado de los hijos y mantiene una postura más pasiva durante el embarazo y el parto.

Al igual que algunos padres de la antigüedad, muchos hombres de nuestros días asumen tareas durante el embarazo de sus mujeres que antes desempeñaban ellas. Procuran que no levanten cosas pesadas, realizan sus trabajos hogareños más duros, dejan librado al estado de ánimo de la mujer la iniciativa en materia de relaciones sexuales, atienden sus demandas, y, en todo sentido- están más receptivos y con mayor capacidad de dar.

No obstante, según los especialistas, nuestros varones no se involucran demasiado en la vivencia de la gestación. En favor de ellos hay que romper una, mejor, dos lanzas. Por un lado, la sociedad no les permite involucrarse demasiado. Por otro, la mujer, celosa de perder esa cuota de poder que le proporciona la capacidad de dar a luz, tampoco se lo permite. Así se entiende que algunas parturientas prefieran que el padre no “sufra” con ellas en la sala de partos.

Escrito por | 6 de enero de 2011 con 0 comentarios.
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