Parto natural o cesárea

Quizás el concepto más importante que pretende transmitir esta nota sea que tanto la cesárea como el parto normal o el uso de fórceps no son buenos ni malos de por sí. No se puede concebir la idea de que una persona o un profesional prefiera determinado tipo de parto sin haber motivos justificados. No se admite ni tiene sentido que una mujer diga, por ejemplo, prefiero una cesárea porque duele menos. Cada una de las alternativas nombradas son excelentes siempre y cuando respondan a una indicación precisa y sean efectuadas con la técnica adecuada y el especialista autorizado. Quien conoce las indicaciones es el obstetra y sólo él es quien puede evaluar en cada caso lo más conveniente
para su paciente y para el bebé.

De parte de la embarazada, lo fundamental es la confianza en el equipo que la va a asistir. El conocido y simple hecho de que un paciente mejora con la simple visita al médico, radica en que ha depositado el problema que lo aquejaba en el profesional idóneo y responsable. Luego sólo le quedará cumplir con las indicaciones y esperar la evolución favorable de su enfermedad.

Muy triste es la situación de aquellos pacientes que, además de sobrellevar la patología que los aqueja, dudan de las indicaciones del profesional y pretenden sin elementos técnicos participar en la elección de una estrategia de tratamiento.

En el caso de las embarazadas, es habitual que controlen su embarazo durante nueve meses con determinado profesional y, llegado el momento del parto, sea otro el que las asista, cuando lo más indicado para conseguir despejar los miedos e incertidumbres de una gestante sería que el equipo que la asistió previamente y en el que ella  ha depositado su confianza, sea el que actúe también en el momento del parto.

Escrito por | 28 de septiembre de 2010 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta